jueves, octubre 25, 2007

Alice Bloodrose. Biografía de un Vampiro Malkavian

Rebuscando entre CDs viejos, he encontrado un relato que en su día me gustaba cómo quedó. Se trata de la biografía contada por ella misma de Alice Bloodrose, un personaje creado para una partida de Vampiro: La Mascarada. Os dejo con él, a ver que os parece.


ALICE BLOODROSE

¿Hola? ¿Hay alguien? ¿No? Entonces hablaré para nadie.

Os voy a contar mi historia, la de una niña rica británica que acabó siendo algo totalmente diferente. No os voy a decir qué o acabaría perdiendo la intriga… pero sabiendo que esto te lo está contando un vampiro Malkavian poca intriga puede tener.

Bueno, pues eso. A lo que iba:

Nací hace ya unos 100 años, poco más, poco menos en la colonia británica de la India, rodeada de sirvientes, vacas e hindúes (cosas que tiene la India, hay muchos).

Mi padre, un mal nacido comerciante que se casó con una dama de la alta sociedad victoriana. Luego me tuvieron a mí, que cosas.

Tendría yo unos 10 años cuando mi padre se arruinó por completo. Tuvo la genial idea de asesinar a mi madre y luego suicidarse. Después de eso y sin familia, me mandaron a un orfanato en Inglaterra, donde pasé unos años difíciles (los orfanatos ingleses no tenían fama de ser como el castillo de Harry Potter, precisamente).

A los 14 años me escapé, harta de vivir en ese tugurio, y acabé en otro tugurio similar: las calles de Londres. Durante varios años me las arreglé bastante bien. Encontré amigos en ellas, buscaba comida en donde podía y de vez en cuando robaba a pequeña escala (bollos, pan o cualquier cosa que pudiese echarme a la boca).

Tres años más tarde conocí a Oliver. Me ayudó en cuanto pudo para que saliese de la calle. Me dio trabajo ayudándole en su taller de aviones y me enseño a pilotarlos. Un tío majo, después de serlo lo mataron. Voló junto a la aviación inglesa en la primera guerra mundial. Murió en un incendio….

. Os pillé. En realidad lo derribaron los alemanes, o los austriacos, no se, da igual. El caso es que se chafó los morros con el ala del avión y eso hizo que el cerebro se le saliese por detrás.

La muerte de Oliver acabó con mis enlaces con el mundo humano. Cuando supe la noticia, recuerdo que mi cabeza empezó a darme vueltas (en sentido literal, o eso recuerdo yo) y todo se apagó a mi alrededor.

Creo que por un tiempo me volví loca. Afortunadamente me he curado…

Estuve vagando un tiempo sin rumbo ni dirección. No se cuanto tiempo. No veía nada ni a nadie. Vomité varias veces… a alguien no le hizo gracia.

Entonces apareció Tío. Tío era muy majo, más que Oliver me atrevería a decir. Me enseño a mirar por sus ojos y ver, me enseño a escuchar por sus oídos y oír. Empecé a ver de nuevo, vi a nadie y lo saludé, veía a las personas que veía antes, veía fantasmas. Veía conejos blancos entrando en madrigueras, gente detrás de los espejos, extraterrestres, enanitos de 7 en 7. Veía muchas cosas que sólo yo podía ver. Tío me llevó a una sala donde la gente caminaba por el techo. Allí me presentó a sus amigos, una mujer vestida de blanco con el pelo igual, un tipo que hablaba mucho y otro que decía ser el padre de todos los que estábamos allí. Me dijeron que buscara un sitio entre ellos. Luego se fueron todos, excepto la dama de blanco.

Ella me enseñó muchas cosas, me enseño a coger una pajita para chupar sangre del cuello de la gente sin que se diesen cuenta. Me enseñó a mostrarles como ver por mis ojos y como hacer que los suyos no me viesen. Después de enseñarme todo eso nos despedimos y dijimos que nos encontraríamos mas tarde.

Empecé a viajar por el mundo, a ver cosas y guardármelas en mi cabeza. Durante la revolución bolchevique me dediqué a pegarle collejas a los rusos, durante la 2ª guerra mundial jugaba a la gallinita ciega en los campos de minas alemanes. Durante el régimen franquista jugaba al pilla pilla con la guardia civil española. Como nadie quería jugar conmigo me marché al nuevo mundo. Me fui a América, estuve un tiempo con unos tipos que llevaban flores por todo el cuerpo y sólo hablaban de paz, hay quien diría que me vio en la Luna, junto a Neil Amstrong, pero eso es mentira, juro que se lo han inventado.

¿Y que es de mí hoy en día? Bueno, pues hace poco me hice con una mierda de fábrica de nosequé que funcionaba de pena y la convertí en una fructífera fábrica de comida para perros. ¿Y ahora? Bueno, va siendo hora de cumplir una vieja promesa. Vamos a buscar a la dama de blanco….


jueves, octubre 18, 2007

Tales From The Inner Lands - Primer Encuentro

No más volcados de memoria. Hoy algo un poco más serio: un relato corto (aunque bastante más largo que una entrada normal) que cuenta cómo se conocieron Banshee y Dark Raven. Recordad que tanto Dark Raven como Ondina y Céfiro, salen descritos en Volcado de Memoria (II) y Banshee en Volcado de Memoria (III). Si queréis tener más datos del trasfondo tanto de ellos, como del mundo que los rodea, no dudéis en leerlos si no lo habéis hecho ya. Sin más, os dejo con el relato. Que lo disfrutéis.


PRIMER ENCUENTRO


Banshee corría por los pasillos de la universidad. Estaba contenta, muy contenta, capaz de comerse el mundo. Había acabado las clases y pronosticaba un gran día.
Corría escaleras abajo, bajando los escalones de dos en dos. Cosa rara en ella, porque normalmente le costaba bastante bajarlos de uno en uno. Solía acabar resbalando y cayendo de culo, para desdicha de su dolorido trasero y para diversión de quien la veía caer. Pero hoy no, hoy tenía demasiada prisa para caer. O tal vez era esa sensación de flotar en el aire la que la mantenía sin apenas tocar los escalones.

Llegó a la cafetería y dio un repaso visual a toda la sala. Varias pijas charlando, un tío bueno al que ya tenía calado pero que posiblemente nunca le dirigiría la palabra (ella era así, que remedio u_u), un par de camareras recogiendo las mesas sucias. Maldición, Alfa y Omega habían entrado a clase ya. Y volvió a maldecir cuando vio quien había allí: a un lado se encontraban Ondina y Céfiro manteniendo una discusión sumamente divertidos. Bueno, hoy estaba de buen humor, los saludaría por lo menos.

Ondina había sido en tiempos pasados la mejor amiga de Banshee. Pero sucesos diversos que ahora no vienen al caso (y tal vez el hecho de que Banshee estuvo a punto de matar a Ondina de forma poco accidental) hicieron que su amistad quedara dividida. Ahora se veían a menudo, aunque Banshee se sentía incomoda con Ondina e intentaba evitarla. Por su parte, Ondina le guardaba cierto escepticismo por el hecho de que Banshee fuese maldita por el Awryn, aparte de hacérsele incomodo el hecho de que estuvo a punto de morir en sus manos.Por su parte, Céfiro era la mano derecha de Ondina en el Interior, el mundo más allá del nuestro. Un tío bastante guapo a opinión de Banshee, que se preguntaba como conseguía cazarlos Ondina (¬¬). Los rumores decían que en el Exterior estaban saliendo. Que se lo estaba tirando, eso seguro. Ondina no perdía el tiempo en esos aspectos.

- ¡Hola! - dijo Banshee a la pareja, con una sonrisa de oreja a oreja - ¿Habéis visto a mis compañeros?
- ¡Mira quien está aquí! - sonrió divertida Ondina, ignorando completamente la pregunta – Precisamente estábamos esperándote.
- La parejita feliz han estado hace un momento y se han marchado – dijo Céfiro, contestando a la pregunta y refiriendose a Alfa y Omega de forma burlona – La chica de las rastas no ha estado por aquí.

Banshee puso cara de tristeza. Había perdido la oportunidad de intentar que Alfa y Omega se quedasen un rato más por la cafetería (que mala influencia xP) y posiblemente Nana no había bajado aún... de pronto se le pasó por la cabeza la idea de que Ondina había dicho que la esperaba para algo...

- Esto... ¿has dicho que me esperabais? - dijo sorprendida
- Cierra los ojos y siente la esencia de los que están dentro de la cafetería – le indicó Céfiro – te sorprenderá lo que vas a sentir.

Banshee obedeció. Cerró los ojos y trató de leer la esencia de las personas allí dentro. Las esencias de Céfiro y Ondina eran bastante fuertes. Aunque ocultas, podía leerlas porque sabía que estaban allí. La mayoría eran humanos corrientes, nada que valiese la pena. Pero al llegar a un rincón de la cafetería, percibió una tensión de esencia muy elevada. Si su sentido para captar la esencia pudiese quedarse ciego, sería comparable a encender de repente una luz potente delante de los ojos.

- ¡Diooos! - dijo sorprendida Banshee
- No, no es él – dijo con ironía Ondina – pero se aproxima más que nosotros. El poder de ese chico es extraordinario – Ondina señalaba a una figura solitaria, sentada en el fondo de la cafetería.
- ¿Y que queréis que haga yo? - Banshee se quedó mirando al chico. De piel clara, moreno, delgado y con gafas. Un poco raro. Estaba leyendo un libro, sentado sólo en un rincón sin ninguna compañía. - Es mono – dijo al fín.

Céfiro empezó a reír y Ondina le dedicó a Banshee una sonrisa burlona. Banshee ya sabía de qué habían estado hablando antes de llegar ella.

- ¿Lo ves? Ya te lo dije, Céfiro. Como si no la conociera desde que íbamos al instituto. Sé perfectamente como piensa (:D)- hizo una pausa - Necesitamos que alguien se gane su confianza para contarle quién es realmente. Por desgracia no creo que si ninguno de nosotros dos se le acerca, le crea cuando le contemos la historia de que hay dos mundos paralelos y que puede viajar entre ellos. No podríamos ganarnos su confianza. En cambio tú sí.- Ondina frunció el ceño sin deshacer su sonrisa burlona – Lígatelo.
- ¿¡ Queeeeeé!? - los ojos de Banshee se abrieron de par en par, sin poder creer lo que oía.
- Vamos... estoy seguro de que ese chico está ansioso por echar un polvo. No te será difícil – le guiñó un ojo – Además, necesitas relacionarte un poco más con los chicos.
- Ya me relaciono con Alfa y Omega – dijo un poco avergonzada Banshee

Ondina miró a Banshee con cierto desdén.

- ¡Maldita sea! Los gays no cuentan – dijo casi gritándole – estoy hablándote de sexo, de echar un polvo, de copular. Ahora ve ahí y lígate a ese tío. Y cuando digo ahora es ¡Ahora!

Banshee quería hacerlo, quería intentar ligárselo. Pero no podía. No así tan de repente (>.<) No lo había hecho nunca... ni siquiera lo había intentado.

- Si no lo haces por ti – continuo Ondina – hazlo por redimirte. Ese chico puede ayudar mucho a los reinos del Interior a luchar contra la Maldición. Si eres tú la que lo trae, estoy seguro de que la gente te perdonará un poco más que una vez estuvieses maldita.

Banshee no sabía si Ondina estaba haciendo todo aquello porque realmente la necesitaba, por diversión o simplemente por joder un poco. Pero en fin, allá iba. Tomó aliento y se dirigió al fondo de la sala. Las piernas le temblaban y la cafetería se alargaba más y más. - Por favor, no tropieces ahora (>.<) - se repetía una y otra vez. Después de varios kilómetros (en la cabeza de Banshee lo habían sido), llegó delante de la mesa.

- H... ¡Hola! - consiguió decir, mientras pensaba – Original, muy original. Venga, aún no pareces una tonta rematada. ¿Qué le digo después?... ¿Que tal guapo? No, ¡Dios! >.< ... ¿Qué haces? ... ¿No es obvio? ¡Está leyendo!

- Dime. ¿Puedo ayudarte? - dijo el chico, levantando levemente la mirada de su lectura.

- ¿Quieres echar un... ¡Maldita Ondina! Menos mal que esto no he llegado a decirlo, solo lo he pensado. Te mataré, te mataré... juró que lo haré... no sé por qué fallé aquella vez ¬¬ - de pronto se le ocurrió mirar el título del libro y al fin consiguió decir - ¿“Tiempo para amar”? Cualquiera diría que te gustan las novelas románticas- ¿el sarcasmo funcionaría?

El chico le dedicó una mirada fija, mientras le fruncía el ceño

- Pues “Cualquiera” se equivocaría – le dijo. Obviamente el sarcasmo no funcionaba. Él sabía hacerlo mejor. Sin embargo, Banshee ya tenía más claro qué hacer. Se sentó delante del él.
- Personalmente, prefiero “Puerta al verano” - le sonrió

Él cerró el libro, marcando la hoja con un dedo y miró sorprendido a Banshee. Ella mientras tanto sintió cierta satisfacción. Había conseguido lo que quería (^_^)

- ¿Te gusta leer a Heinlein? - ella se limitó a sonreir aún más cuando oyó la pregunta. - increíble, no suelo encontrar a gente que le guste leer, y menos ciencia ficción.

En ese momento, Banshee estaba eufórica por dentro. Aquello era facilísimo. No entendía por qué no lo había intentado antes. Decidido... debía hacerlo más a menudo (^_^)

Sí, decididamente. Hoy iba a ser un gran día.