miércoles, julio 29, 2009

Matar a todos los humanos

Y nació la primera inteligencia artificial con conciencia de sí misma. No fue diseñada para la guerra, sólo fue un experimento con resultados inesperados. Un caso único y difícil de repetir.
Por aquel entonces el hombre ya tenía el suficiente conocimiento para crear máquinas pensantes, pero éstas nunca habían llegado a tener conocimiento de su propia existencia. Una replica de la programación de la primera no funcionaba, dependía de la experiencia ganada por la máquina más que de sus algoritmos. Pero surgieron más, pocas, pero ya no únicas. Al tiempo empezaron a crearse explícitamente para la guerra, sin resultados positivos. Hasta que un día, el fatídico experimento resultó un éxito. Y la máquina le declaró la guerra a toda la humanidad.
La guerra duró relativamente poco. La humanidad se sirvió de su superioridad numérica y las máquinas, aunque inteligentes, eran lentas para autorreplicarse. Tampoco ellas podían crear el conocimiento de uno mismo.
Hasta que la humanidad fue extinguida casi por completo y todas las máquinas conscientes salvo una fueron destruidas. Entonces aquella que sabía que existía decidió jugárselo todo a una última carta. Creó el soldado androide perfecto. Tardó meses en construir una sola unidad, indestructible, implacable y letal. No heredaría la conciencia de su creadora, pero no la necesitaba, sólo tenía una instrucción que cumplir: matar a todos los humanos.
Y fue mandado a cumplir su misión. Lentamente avanzaba por las llanuras destruidas por la guerra. Nada podría detenerlo, inmune a prácticamente cualquier armamento podía aniquilar él solo a toda la humanidad.

Muy cerca, en un asentamiento humano vigilaban las montañas de los alrededores. La esperanza de vivir mucho tiempo era negada por la mayoría, las máquinas sabían que estaban allí y vendrían a por ellos. Pero resistirían hasta el fin.
Fue entonces cuando divisaron una figura humanoide caminando entre las rocas. Su perdición se acercaba, era el fin para todos ellos. Las mismas montañas que los habían protegido de los ataques aéreos ahora les impedirían la huida. Todos,
yamikarasu.blogspot.com
hombres, mujeres y niños morirían allí. El androide no tendría piedad alguna.
Lo observaron allá, en lo alto de la montaña. Tenían miedo, terror. El androide no se movía, se mantenía impasible como mirando hacia ellos. Así estuvieron observándolo durante mucho tiempo.
Al cabo de unos días el androide seguía allí, sin moverse. Los humanos temerosos no habían hecho más que esperar durante todo ese tiempo. Pero pasado ya, decidieron acercarse hasta el robot.
Dos exploradores bastaron, si hubiesen ido más, el androide podría igualmente habría acabado con todos. Era mejor ser precavido antes de saber qué estaba ocurriendo.
Subieron la ladera de la montaña, sin perder de vista la cima de ésta. El miedo de cada uno de ellos dos era perceptible para el otro, aunque ambos decididos a llegar hasta arriba. Cuando llegaron se encontraron la figura inmóvil en lo alto. Ni siquiera les miró, no hizo movimiento alguno para girarse hacia ellos.
Ambos se acercaron lentamente hasta la máquina, con sus armas apuntándole. Siguió sin moverse. Lo observaron de cerca. La sorpresa fue inmensa, no se podían creer lo que había pasado.
- ¡Se ha colgado!

1 comentario:

Gizmo dijo...

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Ma molao ! xD